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Suaves torsiones e inclinaciones
ayudan a aliviar la presión
que una rígida columna vertebral
puede ejercer sobre los músculos
y nervios, eliminando así cualquier
disfunción que esta presión
puede estar causando a los órganos
alimentados por estos nervios. Estira
los músculos de una manera
suave y gradual, y ayuda a aumentar
la circulación sanguínea
en ellos, facilitando la eliminación
de metabolitos dañinos. Además
refuerza el funcionamiento de los
músculos y aumenta su flexibilidad.
Colocando al paciente en distintas
posiciones, llamadas "cunas"
y "sillas", el terapeuta
abre el acceso a diferentes áreas
del cuerpo, las que se masajean y
son mecidas suavemente, recordando
y reprogramando la mente corporal
sobre los movimientos, que se sienten
naturales y agradables al cuerpo.
Los puntos de acupresión,
llamados "tsubos" se presionan
de acuerdo al ritmo de la respiración,
restaurando el flujo armonioso del
Chi (energía de vida) a través
del cuerpo. También se autonivelan
sutiles campos de energía corporal,
conocidos como "chacras",
ayudando a ecualizar la armonía
entre diferentes centros energéticos
y emocionales del cuerpo.
Es común que durante una sesión
surjan diversas emociones. Los traumas
y temores guardados en el cuerpo,
como tensiones musculares o patrones
habituales de movimiento, tienden
a aparecer en forma transitoria cuando
estas tensiones y restricciones se
liberan. Muchos pacientes relatan
que temas no resueltos y recuerdos
antiguos reaparecen.
El estiramiento extensivo y los lentos
movimientos rítmicos del WATSU,
permiten que este surgimiento de emociones
pasadas sean liberadas en el proceso
del flujo continuo. A menudo la sensación
de felicidad, que naturalmente está
presente en todas las personas y que
suele inhibirse con tensiones físicas
y emocionales, surge nuevamente.
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